|
|
|
|
Antequera- Sierra del Torcal. (01/11/2.008) Como culminación de los actos programados para celebrar nuestro 50 Aniversario, vamos a realizar una ruta senderista popular. Como no podía ser de otro modo nuestro caminar será por la Sierra del Torcal. Fueron 130 los inscritos, pero la lluvia del día anterior, hizo que sólo 65 personas nos atreviésemos a desafiar las inclemencias del tiempo. Antes de las ocho de la mañana, ya estábamos esperando a los participantes en la Plaza de Castilla. Allí les hicimos entrega de las credenciales y de una camiseta conmemorativa del evento. Lo primero, los estiramientos. Entre risas y bromas, seguimos las instrucciones de Julio. Hecho el calentamiento nos ponemos en marcha. Una fila multicolor, en la que destacan los chalecos color naranja de la organización, se dirige hacia los jardines del parque Atalaya Gandia. El suelo está mojado por las últimas lluvias y el cielo cubierto de nubes grises, pero nosotros confiamos en que se mantenga así. Y si llueve, para eso están los chubasqueros. Subimos por un carril que bordea el parque hasta llegar a los pinos que, recién lavados, aparecen resplandecientes y alfombrados de verde hierba. Nos internamos en el bosque que huele a tomillo y a tierra mojada hasta llegar a la Torre Hacho, lugar que elegimos para la foto de grupo. Continuamos hasta llegar a la carretera donde nos espera Protección Civil, que nos ha acompañado durante toda la jornada, para ayudarnos a cruzar sin incidentes. Seguimos por el carril que nos conduce al pie de las Escaleruelas. En este punto nos está esperando el equipo de avituallamiento compuesto por: Loli, Pepe, Paco, Lola, Miguel, Alicia y Juan. Nos tienen preparado un delicioso desayuno antequerano: café o cacao y molletes con aceite. Nos sienta de maravilla y nos da energía para afrontar la parte más dura de la ruta, la subida del puerto. En menos de una hora llegamos arriba y aquí están ya nuestros amigos con agua, fruta y barritas energéticas para que no nos falte de nada. Ahora el camino llanea hasta el cortijo del Navazo, custodiado por las grises paredes de la sierra. Seguimos por sendas y cañadas internándonos en la sierra. Vemos un hombre con su cesto buscando setas, nos enseña lo recolectado y nos da algunas normas para distinguir las comestibles de las venenosas. Algunos de nuestros amigos también han cogido alguna que otra, pensando en la cena. Siguiendo a Julio, llegamos al Navazo Verde. Como siempre el Torcal nos sorprende mostrándonos rincones de singular belleza. Piedra y vegetación conforman un paisaje espectacular que hay que inmortalizar con la cámara fotográfica. La niebla hace acto de presencia, difuminando los contornos de las rocas que adquieren aspectos fantasmales. Las cabras observan nuestro paso desde lo alto de los riscos en los que se sienten a salvo. Y así, sorteando piedras por senderos embarrados, finalizamos nuestro recorrido en el aparcamiento donde nos recogerá el autobús. Llegamos algo cansados y llenos de barro, pero en las caras se dibuja la satisfacción por haber completado el itinerario después de un día, al menos para mí, perfecto, en el que hasta la lluvia ha esperado a que estuviéramos instalados en el autobús para aparecer. Volver al inicio de esta página Volver a Actividades realizadas Volver a la página principal |