|
|
|
|
La Alcazaba por Siete Lagunas Tras la parada del verano, vamos a iniciar la temporada con una pequeña aventura. Pretendemos coronar la cima de la Alcazaba desde Trevélez, lo que supone superar un desnivel de unos 1900m. Los expedicionarios somos 15. Empezamos la marcha a las 2 de la tarde por las calles empinadas del pueblo. Esto es lo que nos espera subir y subir. Hace calor y las mochilas pesan. Hay que parar de vez en cuando para beber y comer algo.
Desde aquí vemos Chorreras Negras. Ya nos queda menos para Siete Lagunas. La temperatura ha bajado algo y el terreno más llano, permite recuperarnos. Para algunos el mochilón parece que cada vez les pesa más. Otros en cambio llevan unas mochilas muy ligeras, seguro que esta noche echan algo en falta. Llegamos al río Culo Perro que nos recibe con su fresco rumor. Otra parada para esperar a los demás. Ya solo nos queda un último tirón para llegar a nuestra meta. Aunque el último tramo es duro, la certeza de que ya vamos a soltar las mochilas nos hace superarlo casi con alegría. Arriba no puedo reprimir un grito de felicidad: ¡Por fin hemos llegado a Siete Lagunas! Allí está la laguna Hondera rodeada de verde. Custodiada por el Mulhacén y la Alcazaba. Pero esta nos esperará hasta mañana. Unos antes y otros después todos llegamos. Ahora hay que montar las tiendas.
Por fin montamos el campamento y la noche poco a poco nos envuelve. Las estrellas aparecen brillantes en el cielo despejado y se reflejan en la laguna. Se ha echado el viento frío que nos recibió cuando subimos y hace una temperatura estupenda. Es una gozada estar aquí. El esfuerzo ha merecido la pena. La noche pasa entre sonidos de ronquidos y conversaciones y buscar una postura cómoda. Amanece un día espléndido. Un café caliente y un mollete nos dan ánimos para afrontar lo que nos espera. A las 10 dirigimos nuestros pasos a la Alcazaba. Los que se encuentran sin fuerzas, deciden bajar. La conquista de esta cumbre no es fácil. Suerte que hemos dejado las mochilas abajo. A medida que subimos, podemos disfrutar de una panorámica de la cañada de Siete Lagunas. Solo vemos tres lagunas con agua. Desde aquí la vista de tres miles es magnífica, vemos el Juego de Bolos, el Veleta y el Mulhacén, a sus pies la laguna de la Mosca. Cuando llegamos a la cumbre, otros senderistas se nos han adelantado. Uno de ellos, muy experimentado, nos dice que nunca ha visto la sierra tan seca. Nos sentamos un momento para disfrutar del paisaje inmenso, todo es piedra y silencio. Solo algunas plantas ralas se atreven a vivir a estas alturas. Al fondo aparece Güejar Sierra, recordándonos que la civilización y el ruido están ahí mismo. ¡Hemos cumplido nuestro objetivo! Nos hacemos las fotos para el recuerdo y a bajar. Volvemos a Siete Lagunas y otra vez nos colgamos las mochilas, aunque ahora pesan algo menos. Vamos ligeros pensando en un buen plato alpujarreño. Y aunque duelen las rodillas y las piernas parecen de palo, en poco más de tres horas estamos en Trevélez ante una cerveza fría que nos sabe a gloria. Tampoco es mala recompensa meter la cabeza y porque no, los pies en la fuente. En fin, que aunque ha sido una paliza y no se si volveré a repetir, ha sido una muy grata experiencia que siempre perdurará en mi recuerdo.
Volver al inicio de esta página Volver a Actividades realizadas Volver a la página principal |