Somos doce amigos los que nos encontramos a las ocho de una mañana de cielo nublado aunque de temperatura agradable. Las predicciones del tiempo daban agua y eso, probablemente, haya desanimado a algunos que han preferido pasar esta mañana de domingo en la cama.

            Nos dirigimos a Málaga donde nos espera la delegación de Fuengirola con José Antonio a la cabeza, promotor y guía de la excursión de hoy.

            Aparcamos los coches y nos recibe un intenso olor a azahar. En el aire se presiente la primavera.

 Encaminamos nuestros pasos por el parque, casi desierto a estas horas, solo vemos pájaros y algún deportista haciendo footing.

Llegamos al puerto donde vemos un carguero realizando las maniobras de atraque.

 Paco comprueba con humor que sus zapatillas no están dispuestas a prestarle sus servicios por mucho tiempo, las suelas se les caen a pedazos. Él no se arredra ante la adversidad y continúa su caminar haciendo caso omiso. Bueno tampoco le queda otra opción.

El itinerario discurre por el paseo marítimo entre el sonido de los coches y el murmullo del mar en el que se refleja el gris del cielo.

El paseo de hoy tiene la ventaja de que disponemos de bancos y poyetes en los que sentarnos cómodamente a descansar y comprobar el estado de los zapatos de Paco. Por ahora aguantan.

Pasamos por distintas playas,  la Malagueta, el Palo, la Araña... y comprobamos los efectos del temporal de estos últimos días, hay palmeras arrancadas y en algunos tramos la arena ha desaparecido.

A lo largo de la mañana el cielo va pasando del gris al blanco y cuando llegamos a la Cala del Moral luce el sol  sobre el azul del mar que se deshace en espuma blanca al estrellarse en los acantilados por los que discurre el paseo marítimo en esta zona.

Llegamos al Rincón de la Victoria a la hora de comer, hoy nos vamos a da un festín de pescaito frito acompañado por una cerveza fría ¡Estas son las excursiones que les gustan a más de uno!

Paco y Lola que son muy hospitalarios, nos invitan a café y pasteles en su casa y después cogemos el autobús que nos deja justo donde habíamos dejado los coches esta mañana. Nos despedimos y cada cual pone rumbo hacia su casa.

Hoy hemos tenido un día muy relajado y creo que todos los hemos pasado muy bien.

 

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