DATOS TÉCNICOS

 

Altitud mínima:                     2.510 metros.

Altitud máxima:                    3.394 metros.

Ascensión acumulada:      1.247 metros.

Descenso acumulado:       1.215 metros.

Distancia:                              19 kilómetros.

 

 

2 de Septiembre de 2007.  TAJOS DE LA VIRGEN-VELETA

             Este primer domingo de septiembre volvemos a encontrarnos con los compañeros, las botas y la montaña. Y Sierra Nevada nos ha parecido un buen escenario para ello.

Así que muy temprano, a las seis y media de la mañana, nos dirigimos hacia la sierra donde nos esperaban José Manuel con Mirian y Alejandro, y Rodrigo y Ana que hoy van a ser nuestros guías.

Iniciamos el recorrido en la Hoya de la Mora. Los primeros rayos de sol iluminan nuestro objetivo, el Veleta.

En animada charla con los compañeros pronto llegamos a la estación de Borreguiles, ahora desierta. Continuamos hasta la laguna de las Yeguas en la que se refleja el cielo con la luna dibujada tímidamente en el azul.

Seguimos la senda que en suave ascenso nos conduce hasta los Lagunillos de la Virgen. Este es un sitio estupendo para desayunar.

 Frente a nosotros se recortan las crestas de los Tajos de la Virgen con la silueta inconfundible del Fraile de Capileira.

El sendero discurre empinado entre bloques de piedra hasta llegar al refugio Elorrieta. Desde aquí damos vistas al valle del Lanjarón. El Tosal del Cartujo está  a tiro de piedra. Nosotros rodeamos el refugio y volvemos sobre nuestros pasos, solo que ahora por las crestas. Damos vistas a El Veleta, La Alcazaba y El Mulhacén.

 Están entrando algunas nubes que se posan sobre la cumbre de El Veleta.

Pero a nosotros lo que nos preocupa ahora es sortear, del mejor modo, un caos de rocas de aristas afiladas que se empeñan en hacernos el paso casi imposible.

Guiados y ayudados por Rodrigo y Ana llegamos al pié del Fraile, un monolito que de lejos parecía una roca pequeña, pero que a su lado somos nosotros los pequeños. Desde aquí vemos dibujado el sendero por el que subimos y abajo la laguna de las Yeguas.

El camino ahora baja y sube, pero ya es más fácil y enseguida llegamos al corral del Veleta. Cuando llegamos al refugio es la hora de comer, y este es un sitio estupendo. Hay que reponer fuerzas antes de afrontar la última subida.

Seguimos el sendero que sube continuamente. La altura y el cansancio se notan y el paso se hace lento pero al fin alcanzamos la cumbre. El esfuerzo tiene su recompensa. Aquí estamos contemplando el paisaje que solo desde aquí se puede contemplar.

Nos hacemos la foto que de fe de nuestro paso por aquí y ahora todo es bajar a donde dejamos los coches y a una cerveza fría que nos hace olvidar el dolor de pies y el cansancio.

El inicio de temporada no ha estado nada mal. 

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