En el día de hoy  hemos sido solo once los que  hemos decidido calzarnos las botas para descubrir nuevos parajes por los que caminar.

            A las ocho de la mañana en la que brilla el sol en un cielo despejado, tomamos la carretera  en dirección Granada. Llegamos al área de recreativa de puerto Lobo, donde dejamos los coches.

Con las mochilas al hombro, iniciamos la marcha por un sendero que sube hasta un collado desde donde tenemos espléndidas vistas de la vega granadina y de sus  pueblos.

Desde aquí, subimos a un cerro coronado por una cruz de hierro. Tenemos muy poco espacio y decidimos subir a otro cerro que nos sorprende con una preciosa panorámica de Sierra Nevada cubierta por completo por un manto blanco.

Este es un sitio perfecto para desayunar.

Volvemos al collado, para dirigirnos hacia la cueva del agua, una oquedad enorme en la roca de la que solo vemos lo que nos deja la gran reja que la cierra.

Por una senda, entre pinos y tapizada de hierba, llegamos a otra área recreativa la de la Alfaguara. Aquí hay  un bar y  es la hora propia de tomar una cerveza, así que caemos en la tentación ¡De tapa hay migas!

Después de la cerveza y las migas hay que subir una pequeña cuesta y ya hace calor, suerte que el camino continúa entre quejigos que ya lucen sus hojas recién estrenadas de verde claro. También vemos peonías y algunas orquídeas. Es una gozada pisar la hierba nueva mientras los pájaros trinan en las ramas.

No tenemos muy claro si vamos bien y consultamos el mapa. Nos parece que el camino es el que baja por el cauce de un torrente seco. Por aquí el agua ha debido de correr con fuerza pues hay multitud de ramas, piedras, incluso árboles caídos que nos dificultan el paso.

 Por fin salimos de este caos y ya es hora de comer. Así que sacamos los bocatas y damos cuenta de ellos a la sombra de los pinos. Terminamos rebozados con el polen de sus flores.

No sabemos muy bien donde estamos, volvemos a consultar el mapa.

Llegamos a un carril ¿lo bajamos o continuamos por un sendero que sube? Vuelta a sacar el mapa. Menos mal que no soy yo la que va de guía por que seguro que terminaríamos perdidos.

Optamos por seguir el sendero que sube hasta dar otra vez con el carril. Ya sabemos donde estamos. Ahora queda decidir si subimos por el barranco de la Umbría o bajamos por el carril.

Aunque con el calor que hace es más apetecible bajar, nos parece más agradable ir por el sendero. Y no nos equivocamos este barranco es precioso, caminamos entre altos ejemplares de  pinos. También hay algunos pinsapos, además de arbustos coloreados con flores blancas y amarillas.

 Huele a pino y a mejorana que está preciosa con sus pequeñas flores blancas y rosadas.

Casi sin darnos cuenta llegamos otra vez al collado del que partimos esta mañana. Todavía no nos hemos hecho la foto de grupo y este nos parece el sitio perfecto.

Ahora ya solo nos queda bajar hasta donde nos esperan los coches. Y tras los recomendables estiramientos, decidimos donde tomar café antes de despedirnos.

 Aunque el recorrido que hoy hemos hecho no era exactamente el previsto, pues José Manuel que nos iba a hacer de guía no ha podido venir, no sabemos si por suerte, hemos disfrutado de una bonita excursión entre bosques, en los que la primavera ha hecho gala de todos sus colores.

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