EL LUCERO DESDE LA FÁBRICA

             El recorrido de hoy es largo y como los días son cortos  tenemos que madrugar, así que a las siete de la mañana nos encontramos, como siempre, en la plaza de toros.

            El amanecer nos sorprende cerca de Vélez Málaga. Contemplamos el espectáculo de la salida del sol, una gran bola de fuego, que ilumina el cielo azul y tiñe las nubes de rosa.

En el horizonte dorado se recorta la línea de cumbres en la que destaca la forma piramidal del Lucero, nuestro destino.

Poco antes de las nueve llegamos a la Fábrica de la luz, un área recreativa, donde dejamos los coches.

Hasta alcanzar la cumbre tenemos por delante 10 Km. y más de mil metros de desnivel.

Iniciamos el recorrido por el barranco del arroyo Melero.

El otoño ha pintado los árboles con tonos ocres y amarrillos y ha alfombrado el suelo con sus hojas. Nos acompaña el sonido del agua y los pájaros nos saludan con sus trinos.

Pasamos entre castaños y nogales. Una fuerte pendiente nos lleva hasta el carril. Estamos en Puerto Blanquillo y estamos cumpliendo el horario. No nos podemos demorar mucho si no queremos que se nos eche la noche encima. Pero tenemos tiempo para desayunar y probar las botas de vino. Hoy compiten la de Juan y la de Antonio. Las dos tienen un vino estupendo.

Ahora podemos afrontar la subida hasta el puerto de Cómpeta.

Pasamos entre pinos que dan sombra al romero, la mejorana, la lavanda....

            Llegamos a la cantera. Una montaña alicatada de mármol y con grandes bloques desparramados a sus pies.

            Caminamos por un carril hasta llegar a un panel que nos indica que nos quedan 3 Km. hasta el pico. Desde aquí podemos verlo, es fácilmente reconocible por las ruinas de un antiguo edificio de la Guardia Civil para vigilancia de los Maquis.

            Cruzamos un arroyo seco y continuamos por un sendero que discurre entre rocas con formas caprichosas entre las que crecen pinos, enebros y sabinas.

            Continuamos subiendo hasta el collado de la Mota, desde aquí vemos dibujada  la senda que nos conducirá a nuestro objetivo.

            Contemplamos el paisaje, bebemos agua y nos disponemos a conquistar la cima.

Sin prisa, pero sin pausa, paso a paso, vamos siguiendo el camino que serpentea por la ladera hasta llegar al collado de los Mosquitos desde el que podemos contemplar el mar, aunque están entrando nubes que tapan parte de la costa.

            Nos queda el último tramo, el de mayor pendiente, para ascender al pico.

            Después del último esfuerzo ganamos la cumbre.

            Desde aquí podemos ver La Maroma, el pantano de los Bermejales, Sierra Nevada y la costa. Las nubes cubren parte del paisaje, aunque no llegan a tapar el cielo azul que lo envuelve todo.

            Descansamos, disfrutamos del paisaje y tras la foto de rigor, iniciamos el descenso.

            La bajada es mucho más rápida. A las dos estamos comiendo junto al cartel informativo y a las cinco estamos en los coches.

            Tenemos tiempo hasta de tomar café en Cómpeta.

            El sol nos despide en la carretera y a las siete estamos en la casa con dolor de pies y cansados pero muy  satisfechos.

 

.

Volver al inicio de esta página     Volver a Actividades realizadas     Volver a la página principal