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TRAVESIA SIERRAS DE CASTILLEJOS Y D. PEDRO Salimos de Antequera a las 8 de la mañana bajo un cielo gris y atravesando algunos tramos de la carretera entre la niebla. A medida que nos acercamos a Málaga las nubes van dejando paso al cielo azul. Cuando llegamos a Mijas nos estaba esperando la “delegación de Fuengirola”: nuestro amigo José Antonio con unos colegas. Iniciamos la marcha por un sendero entre pinos, que enseguida se torna muy empinado. Pronto entramos en calor y hay que quitarse algo de ropa. El primer alto lo hacemos en un mirador natural que nos ofrece unas vistas impresionantes de la costa. Azul sobre azul y casas blancas diseminadas por todas partes. El camino sigue subiendo y mostrándonos en cada giro de una curva la costa y el mar cada vez más abajo. De repente la senda desemboca en la carretera que lleva a los repetidores. La subida, por ahora, se ha terminado. Mientras nos reagrupamos, aprovechamos para reponer fuerzas y descansar un momento. Ahora nos toca bajar. Continuamos bajo la sombra de los pinos, entre romero, lentisco, palmitos, zarzaparrilla y como no, aulagas. Tenemos que llegar al pié de El Calamorro. Están entrando algunas nubes que por un momento nos envuelven, pero enseguida suben y dejan paso al sol que nos acompañará en todo momento. Unas veces llaneando otras subiendo llegamos hasta el puerto de la Cruz, desde donde vemos como la cantera se está comiendo el monte. Enseguida llegamos al Calamorro hasta el que llega el teleférico. Nosotros lo vamos a rodear y tomamos la dirección del monte Palomas. Pasamos por un albergue y por un refugio que está cerrado. Este nos parece un buen sitio para tomarnos los bocatas, que ya va siendo hora. Seguimos por la senda que, llaneando, se abre paso entre romero, palmitos y otros arbustos. A nuestra izquierda podemos contemplar el valle del Gaudalhorce. Una alfombra de cuadros marrones y verdes sobre la que se asientan los pueblos blancos. Una vez al pié del monte, unos decidimos subir, mientras otros descansan un poco contemplando el valle y las sierras que lo rodean. Tardamos unos 10 minutos en alcanzar la cumbre, que desde sus modestos 598 m. nos ofrece una magnífica panorámica de Málaga y su bahía. Nos reunimos con los demás para afrontar la bajada hasta Torremolinos. A lo empinado del terreno se suma lo erosionado que está. Pero cada uno a su ritmo, todos lo superamos y continuamos por el sendero que ahora va llaneando junto a un arroyo. Tras pasar por un sitio estrecho ayudados con un cable, llegamos a un collado desde el que contemplamos Torremolinos. Ya solo nos queda una bajada suave y cruzar la autovía por un túnel para llegar al final de nuestro trayecto: el pinar de los Manantiales. Buscando el autobús damos con “El centro asturiano” un sitio estupendo para tomar unos refrescos. ¡Hoy hemos sudado! Nos despedimos de nuestros amigos de Fuengirola que vuelven en tren y cogemos el autobús que nos llevará de vuelta a casa.
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