PASEO POR LOS PANTANOS (26/03/06)

DATOS TÉCNICOS:  * Recorrido: 16 kilómetros. Altitud mínima: 480 metros. Altitud máxima: 830 metros.

             Hoy nuestro paseo va a ser por los pantanos del Chorro.

            Comenzamos cerca de Gobantes, en las inmediaciones de las obras del AVE.

            Fuimos ascendiendo por una pista que transcurre entre un sabinar precioso.

            Pronto la abandonamos para seguir monte a través, pisando la hierba salpicada de flores que se han asomado para ver la primavera. Algunas, modestas, apenas se levantan del suelo. Otras, como las varitas de San José se yerguen orgullosas, mostrando sus flores blancas recién estrenadas.

            A medida que vamos ganando altura, se ensancha el paisaje. Ante nuestra vista aparece la vega, la sierra de Humilladero, la Camorra...

            Llegamos hasta un cortado bajo el que vemos el pantano de Peñarrubia, con su peña detrás, dorada por el sol. Es un buen sitio para sacar la bota y reponer fuerzas.

            Continuamos, ahora, sin sendero. Las sabinas y el romero apenas nos dejan pasar. No nos libramos de algún que otro arañazo.

Cuando por fin, se despeja el camino, toca bajar entre piedras, cada uno como puede, hasta llegar a una alambrada que hay que saltar.

Llegamos a un llano cubierto de tomillo. Aquí nos hacemos la foto, pues Juan y Julio se tienen que ir.

Los demás continuamos por una pista hasta un mirador, desde el que podemos contemplar una vista excepcional de los pantanos.

 Podemos ver el pico del Convento y adivinar la garganta de los Gaitanes.

Aquí sopla muy fuerte el viento, así que buscamos un sitio más resguardado para comer.

Encontramos un llanete, bajo la sombra de un pino. Nos sentamos en la mullida hierba y a comer se ha dicho.

Hoy vamos a disfrutar hasta de la siesta. Algunos roncan mientras el viento juega entre las ramas de los árboles y a veces se atreve a tocarnos suavemente la cara.

Desandamos parte del camino, hasta el tomillar.

Seguimos por una pista que baja suavemente, envueltos en el aroma del romero y del tomillo y en los colores del paisaje que se recorta en el horizonte. En el cielo se desparraman las nubes. Jirones blancos que mitigan el brillo del sol que nos acaricia dulcemente.

La pista vuelve a dar vista a los pantanos.

Bajamos, subimos... La pista se hace un poco pesada.

Ya estamos cerca, ya vemos la Capilla y el Camorro de Chimeneas, una isla gris entre los campos verdes.

De repente aparecen los coches. ¡Hemos llegado!

 

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