Hoy,  para poner punto final a la temporada, nuestra senda va a ser el cauce del río Patalamara.

            En una mañana en la que el verano ya se ha instalado entre nosotros, nos dirigimos a Torrox y en Puerto Pulido, tomamos el carril que va a  la Fábrica de la Luz vieja. Continuamos por él hasta llegar al río, donde cambiamos los coches por las mochilas.

            Poco más arriba, nos espera José Manuel con Alejandro y Mirian que han pasado la noche aquí en su flamante autocaravana.

            De ahora en adelante nuestro caminar va a discurrir por las frescas aguas del río que corre alegre sorteando piedras y vegetación, saludándonos con su murmullo incansable.

            Pasamos por un bosque de galería en el que se entrecruzan las ramas de adelfas y zarzas.

            Antonio va el primero abriéndonos paso con sus tijeras de podar.

            El agua solo nos llega hasta los tobillos, aunque hay zonas algo más profundas en las que nos hundimos hasta las rodillas.

            Los rayos de sol se cuelan entre las ramas haciendo brillar el agua y el verde claro de los culantrillos que crecen sobre las rocas.

            Damos vista al peñón de los Hornos, un torreón pétreo que se alza altivo sobre el cauce a nuestra derecha.

            El ruido del agua nos anuncia la presencia de una cascada. Aunque no es demasiado alta nos parece peligroso trepar por ella. Decidimos subir al Peñón para dar un rodeo.

            Si ya llevábamos arañazos de las zarzas, ahora tenemos que sumar los que nos van a producir las aulagas que con el romero cubren toda la ladera. Cuando al fin volvemos al río agradecemos el contacto con el agua.

            Con los pies fresquitos otra vez, decidimos descansar un poco y comer algo.

            Continuamos por el río hasta llegar a una presa que  sorteamos unos trepando por ella, otros subiendo a un muro por el que discurre la acequia que luego nos servirá de camino de vuelta.

            Estamos en el Barranco Moreno, es un tramo muy llano que se mete en una zona de cahorros. El río discurre entre paredes verticales de piedra lisa y pulida.

            Seguimos caminando por el cauce convertido ahora en una rambla de piedras redondeadas por el paso del agua.

            Las paredes del barranco se hacen cada vez más verticales, terminando en una abrupta garganta cerrada por una pared de más de 20 m. por la que se despeña el río en una cortina de agua.

            Antes de llegar a esta cascada, hemos de superar otra de unos 3 m.

            Algunos decidimos quedarnos aquí, pero al final ayudados por nuestros compañeros y con cuerdas, todos subimos y todos nos metemos debajo de esa ducha de agua fría y a presión que nos deja como nuevos.

            Tras el remojón, las fotos y las bromas, emprendemos el camino de vuelta, que es el mismo hasta la presa. Desde aquí seguiremos por el borde del canal. Un camino no recomendable para quien sufra de vértigo.

 No es un tramo muy largo, pero a mi se me hace interminable, pues caminamos por un muro de no más de 30 cm. de ancho sobre algunos tajos de muchos metros para abajo.

            Cuando al fin llegamos a una balsa donde termina la acequia y pongo los pies en tierra firme, respiro aliviada y aunque hay que volver a arañarse antes de llegar al carril, enseguida estamos de vuelta en los coches junto al río.

            Y rápidamente  tenemos que regresar a casa para ponernos guapos ¡que esta noche tenemos barbacoa!

  

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            LA BARBACOA

            Como punto final a un día tan divertido y a la temporada, en la que hemos hecho excursiones, creo, que para el gusto de todos, no está mal reunirnos para darnos un pequeño homenaje.

            Nos citamos en la parcela de Patricia y José Manuel, a quienes agradecemos que nos cedan gustosos, como siempre, su casa. Y amen de dar buena cuenta de pinchitos, chuletas, ensaladas, etc., etc., compartimos un buen rato de animada charla, sin que faltaran los chistes y bromas que nos hicieron reír.

            Tampoco faltaron los postres que las chicas elaboramos con mucho cariño y desde luego acierto. Todos estaban buenísimos.

            En fin que el colofón de la temporada fue todo un éxito.

            Solo me queda desearos que paséis un verano estupendo y que pronto nos volvamos a encontrar mochila en ristre en busca de nuevos horizontes.

            FELIZ VERANO A TODOS.

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