En la jornada de hoy vuelven a faltar nuestros amigos Antonio y Sole. Esperemos que en la próxima estén ya con nosotros.

El cronista oficial iba ser nuestro amigo Jose antonio, pero como al final nos dividimos en dos grupos nos encontramos con dos crónicas, eso si, a cual mejor. Así que no creo que sea la cuestión seleccionar sino más bien unir, así que aquí están las dos crónicas.

Crónica de Gema:

Este domingo me he levantado con ganas de campo, así que José Manuel me ha dado una buena ración, a mí y los otros veintitrés “amigos del torcal” que nos presentamos.

Nuestra marcha comenzó a la salida de Casarabonela, nos dirigimos, en un principio, a la fuente Hornaos, que según rezaba el cartel estaba a 2,5 km. Subimos por un sendero que atraviesa el llano de Cristóbal, y por donde ya se nota que ha llegado la primavera, florecillas violetas, amarillas… coloreaban nuestro camino.

Al fin llegamos a la fuente, que estaba escondida en una espesa zarza, y digo al fin, porque ahí era donde desayunamos.

El camino seguía ascendiendo, y mientras subíamos contemplamos la Huma, Campillos, Teba. Llegamos a un carril, donde había aparcado un coche en el que se quedaron clavados los ojos de más de uno, “¿quién lo pillara?”.

Abandonamos el carril y tomamos un pequeño sendero, seguimos subiendo. Menos mal que la charla es animada y no se hace pesado el camino.

Cruzamos una valla que resguarda de animales una plantación de pinsapos, pocos han agarrado.

Llegamos a la parte más alta del sendero y hacemos un pequeño descanso donde algunos deciden volverse, así que continuamos los que alguno llamó “los valientes”, pero que yo llamaría “los inconscientes”.

Aquí empieza la aventura, primero bajamos por una ladera muy empinada, por un camino de piedras sueltas, que se desdibuja de vez en cuando, aquí me caigo por primera vez.

Abajo encontramos una fuente, aunque sin agua, pero es buen sitio para comer. La comida más merecida la comida del campo. Echamos unas risas y descansamos un poco. Pero nada de reposar la comida, hay que ponerse en marcha. Y volvemos a subir.

En principio seguimos un camino lleno de aulagas que, según algunas, son un buen exfoliante para la piel.

Pronto se acabó el camino, y descubrimos el sentido literal de la literaria frase “caminante no hay camino, se hace camino al andar”,  subimos al pico de Sierra Prieta haciendo honor al nombre del Tajo de la sierra (La cabrilla). Entre risas, nervios, dudas, y alguna caída, coronamos la cumbre. Y para que quede constancia dejamos una nota en el buzón.

El esfuerzo había merecido la pena, desde donde estábamos veíamos Alozaina, Pizarra, Málaga y su playa…contemplamos la inmensidad. Pero poco rato, porque una vez hecha la foto de grupo, a bajar toca.

Esta vez seguimos el camino, y aunque en principio es empinado (me vuelvo a caer), luego es un camino bastante suave.

Por el camino encontramos una extraña señal. En un poste encontramos una bolsa con una nota: “Nos hemos ido, vamos a buscar un bar”, por supuesto tienen que ser la parte del grupo que no subió al pico.

Así que nos damos prisa en volver, también queremos nuestra recompensa.

Ha sido un día emocionante, y divertido, así que (a pesar de lo que me quejo) pienso repetir.

 

Crónica de José Antonio:

El  cambio de hora tuvo como consecuencia que comenzáramos a caminar casi a la hora de merendar, a las diez menos cuarto. El grupo estaba compuesto por veintidós senderistas, faltaba el Secretario,  pero nos acompañaba una nueva senderista,  Benita.

Vista desde la distancia Sierra Prieta y Sierra Cabrilla, se asoman al Valle del Guadalhorce a modo de dos colosos gigantes, algunos dicen que juntas forman la cara de una mujer, otros sus inconsciente le delata dicen que “dos tetas de gigantes” con perdón de Benita.

Una vez aparcados los coches, comenzamos la caminata por la denominada Senda de Jara actualmente PR A-270 hasta la Fuente de los Hornaos.

Empezamos ha ganar  altura por unos senderos construidos con mucho mimo.

Continuamos la senda y nos adentramos en el “Llano de la Morena” el reino de la aulaga, donde los pantalones largos se hacen tan necesarios.

Seguimos ganado altura y llegamos a “La Fuente de los Hornaos”  donde la pendiente son cada vez más duras hasta alcanzar un vivero de Pinsapos, es la una de la tarde.

Ya se empezamos a notar la dureza del sendero, Benita, era su primera caminata, lo sentía más.

Seguimos la subida hasta llegar al Tajo de la Cabrilla, son las  dos de la tarde y surge dos opciones una volver nuevamente  por el mismos sendero, opción por la que optan ocho compañero/as, entre ellos Benita y el resto siguen hasta subir al pico de Sierra Prieta.

En un acto de solidaridad y compañerismos el grupo que no sube hasta el pico hace la bajada a un ritmo lento para que el otro les alcanzara y puedan llegar todos juntos a los coches a las  seis y media de la tarde. Un gran día.

Bueno lo de gran día no para todos, porque Benita, que es muy despistada ó algún ligón le cambio el coche del aparcamiento, no lo encontraba y  llego a pensar en Grúas, robo, etc... al final todo quedo en un susto.  

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