PASEO POR EL TORCAL BAJO

             Hoy teníamos previsto  la travesía de la Sierra de Chimeneas, pero ha amanecido cubierta de nubes grises y nos pareció mejor cambiar el itinerario, ya que lo bueno de esta excursión son las vistas de las que no podríamos disfrutar con la niebla.

            Así que sin pensarlo dos veces nos dirigimos al pie de las Cariuelas donde dejamos los coches.

            El cielo está gris y la temperatura algo fresquita.

 Empezamos a andar por el “Gayumbal” hasta la casilla del depósito del agua. Aquí empieza lo bueno, vamos a subir por el “Peregrillo”, pero antes de llegar al puerto entramos en calor superando la empinada cuesta. Hay que parar de vez en cuando para respirar y contemplar el nacimiento de la Villa, a estas horas desierto.

Antes de que nos demos cuenta estamos arriba y cambiamos el color gris de las rocas que nos venían acompañando por el verde del llano que nos recibe arriba.

Sopla un viento fresquito, así que buscamos un lugar resguardado entre unas encinas y damos cuenta de los bocatas mañaneros regados, como no, con un trago de vino.

            Continuamos nuestro caminar flanqueados por paredes grises y acompañados por los graznidos de los cuervos. Un buitre nos sobrevuela con su porte majestuoso.

            Atravesamos el Torcal bajo, unas veces subiendo, otras bajando, entre rocas o entre hierba verde.

            Vemos algunos grupos de encinas de hojas grisáceas. Los espinos todavía muestran sus ramas desnudas, aunque los nuevos brotes están preparados a la espera de mejor temperatura para desplegar sus hojas nuevas

            Para la foto de grupo nos subimos a unas rocas con formas muy curiosas.

            Pasamos junta  al Camorro Verde que dejamos a nuestra derecha. Ante nosotros aparece la sierra de Chimeneas todavía cubierta de nubes.

            Podemos contemplar Antequera bañada por el sol y la peña de los Enamorados tendida en la vega.

            Llegamos al llano que hay al inicio de “Las Cariuelas”, está adornado por multitud de pequeñas flores de color violeta que brillan entre la hierba verde.

            Antes de iniciar la bajada paramos un momento para dar otro tiento a la bota de vino.

 Luce un tímido sol que no es capaz de calentar el viento frío.

            Bajamos rápidamente para entrar en calor. Y enseguida llegamos a los coches donde ponemos punto final a la excursión de hoy.

            El Torcal siempre nos cautiva y nos sorprende.

 

.

Volver al inicio de esta página     Volver a Actividades realizadas     Volver a la página principal