Hoy nuestros pasos se encaminan al Castillón de la  Sierra de Peñarrubia, en el término municipal de Campillos.

Ante el anuncio de que la actividad de esta semana era de dureza baja, nos hemos encontrado un grupo bastante numeroso, cuarenta y cuatro, dispuestos a recorrer nuevos caminos.

            Pero, a pesar, de que el desnivel no era muy alto, unos 300m., ni la distancia mucha, aproximadamente 10 Km., el camino no estaba exento de dificultades pues el terreno de piedra dificulta la marcha, sobre todo a personas que no están acostumbradas a andar por el campo.

            El recorrido empieza  en el río de la Venta. Enseguida nos internamos en el impresionante tajo de paredes verticales y fondo plano que el río ha excavado en la roca caliza.

            Este tramo es muy divertido, sobre todo para los más pequeños, pues hay que cruzar el río, saltando de piedra en piedra, con la consiguiente “metida de pata” en el agua de alguno.

            Llegamos hasta las ruinas de un antiguo molino. Aquí dejamos el cauce y un sendero nos conduce a la parte alta del tajo.     Desde donde tenemos una perspectiva  magnífica del cañón. Al fondo, enmarcado entre sus paredes aparece el valle del Guadalteba.

            Continuamos subiendo entre piedras. El campo está todavía muy seco a la espera de que las lluvias hagan renacer la hierba verde. Hay muchas esparragueras cargadas de semillas rojas, pero sin espárragos.

            Llegamos a un llano. Esperamos a los demás mientras comemos algo.

            Continuamos la marcha, entre acebuches, esparto, y alguna cornicabra. A ras de suelo vemos azafrán serrano y mandrágora, que está preciosa, luciendo sus flores color violeta en medio de las hojas verde brillante.

            Bajamos a un olivar, para luego volver a ganar altura. Nos encontramos con un lapiaz  desde el que podemos ver los farallones del Castillón. La marcha se hace dura entre las calizas, pero pronto llegamos a la base de nuestro objetivo al que accedemos entre acebuches por rocas que forman una gran escalera.

El esfuerzo ha merecido la pena. La cumbre nos ofrece una magnífica panorámica de los embalses. Vemos también la Huma, la Capilla, Ardales bajo la sierra de Alcaparín. Por otro lado la Peña, El torcal, la laguna de Fuentepiedra....

Además los buitres han querido obsequiarnos con una exhibición de sus dotes como planeadores. Vuelan muy cerca de nosotros. ¡Son enormes!

Y ahora a bajar. La vuelta la hacemos por el mismo camino, excepto el tramo del río que lo hacemos por la parte de arriba del tajo hasta la carretera donde nos aguardan los coches.

En fin, espero que los que han venido por primera vez lo hayan pasado bien, que es de lo que se trata.

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