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AMANECER EN EL TORCAL Esta semana para despedir la temporada hemos elegido el Torcal. Con las primeras luces nos dirigimos hacia allí. Ante nosotros apareció la sierra pintada de rosa. El aparcamiento a estas horas estaba completamente desierto. Contemplamos atónitos, la gran mole que se esta erigiendo en el solar del antiguo albergue. ¡Toma impacto ambiental! Pero en fin, esto es lo que hay mientras la cuestión ecológica este supeditada a la política. Nos colgamos las mochilas y a patear se ha dicho. Después de varios domingos sin salir al campo, es una delicia volver a sentir la tierra y las rocas bajo las botas. La primavera toca ya a su fin, pero todavía las madreselvas adornan el paisaje con su color amarillo, también hemos visto algunas orquídeas y las clavellinas diminutas destacan con su llamativo color. Aunque hoy lo que más hemos visto y sufrido han sido los cardos, que por cierto, los llaman del demonio y crecen por todas partes llenando los espacios entre las rocas. Hemos estado en Siete Mesas y en el Bebedero de los Buitres, circulando previamente por algunos de los frescos callejones del Laberinto. En el mástil, cota más alta del Torcal, desde donde hemos contemplado Antequera derramada sobre la vega. Hemos luchado con la vegetación que invade los senderos, apenas transitados, por los que pasamos. Desde el Callejón Ancho, trepamos hasta el Púlpito, con las consiguientes bromas y risas, ante la “destreza” mostrada por algunos miembros del grupo. Intentamos mover la gran roca que hay junto al pilón, y lo conseguimos. Volvimos por las ventanillas, impresionante balcón sobre Villanueva de la Concepción. Y salimos por la pequeña ferrata que da al mirador. Hemos subido y bajados a las rocas, nos hemos reído, escuchado el canto de los pájaros, hemos compartido la bota de vino y la conversación. En fin, que hemos disfrutado de los pequeños placeres que tiene el senderismo en compañía de los amigos. Además el Torcal siempre te sorprende. Siempre descubres algo nuevo, rincones preciosos que antes no habías visto. Paredes verticales o rocas de formas imposibles. Creo que no ha estado nada mal la despedida. Aunque no tardaremos muchos en volver a calzarnos las botas. Buen verano amigos y hasta el otoño. Volver al inicio de esta página Volver a Actividades realizadas Volver a la página principal |