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Hoy hemos hecho una excursión muy bonita.
Ya en la carretera, el amanecer pintó de rosa las nubes,
augurándonos un día estupendo.
El autobús nos deja en el área recreativa de las Quejigales.
La temperatura es algo fresquita, pero pronto entraremos en
calor. Nos espera una fuerte subida por la cañada del Cuerno.
El sendero sube entre pinsapos centenarios de formas
retorcidas. Los más jóvenes se hacen sitio en los espacios que dejan los
que han caído de viejos.
Llegamos al puerto de los Pilones.
El camino discurre por una zona llana salpicada de árboles
de formas atormentadas. Son quejigos muy viejos, parecen muertos, a la
espera de que la primavera, aquí más tardía, revista sus ramas de hojas
nuevas.
Hay multitud de enebros y sabinas, pegados al suelo.
A nuestra derecha, nuestro
primer objetivo, “El Torrecilla”
Pasamos junto a un pozo de
nieve reconstruido. Continuamos nuestro camino por un torcalillo. Ante
nosotros se extiende un paisaje magnifico, podemos adivinar la Camorra,
el Torcal, la sierra de Alcaparaín, sierra Prieta...
Próximos ya al Torrecilla
llegamos a una nava. Hay una fuente con agua muy fría y unos pilones.
También la imagen de una virgen en una cueva.
Tenemos al alcance de la mano
nuestro objetivo, solo tenemos que superar la pendiente que nos separa
de la cumbre. Pero aquí estamos ya, contemplando el paisaje, después de
recuperar el aliento.
Lástima que la bruma nos
impida ver todo cuanto esta sima nos ofrece. Aunque el esfuerzo ha
merecido la pena.
Después de las fotos para el
recuerdo, bajamos. Continuamos ahora en dirección al Peñón de los
enamorados. |