|
Travesía de Córdoba 10.03.07
Animados
por Jesús Navarro para participar en esta travesía nos apuntamos Paco
Vilchez, Alfonso Ramírez y Luis García. Emprendemos nuestro viaje hacia
Córdoba el viernes a las 20.00h. Tras tomar posesión de nuestras
habitaciones en el Gran Hotel **** “Pabellón Deportivo”, es decir
extender nuestras colchonetas y sacos de dormir, se decide tomar una
suave cena.
Las
noches en esta clase de hoteles no suelen favorecer el descanso: que si
el de al lado ronca, el entrar y salir de gente, unas risitas por aquí,
el botellón en la calle, el compresor del aire acondicionado, etc. Total
que tendremos que quitarle alguna estrella.
A las
6.30 del sábado, tras hora y pico de autobús desde Córdoba hasta
Villaviciosa, inician la travesía 432 personas, entre ellas los cuatro
representantes de Amigos del Torcal. Empezamos muy animados y seguros de
poder terminar la travesía. Alfonso, primerizo en estos acontecimientos,
recibe algún que otro consejo de los más “veteranos”. Aunque cada uno de
nosotros marque su propio ritmo y nos perdamos de vista continuamente,
al poco tiempo volvemos a caminar los cuatro juntos.
Durante
todo el trayecto podemos disfrutar de un bellísimo paisaje muy parecido
por proximidad a la Sierra de Aracena.
La
organización funciona y en nuestra primera parada nos espera un
chocolate caliente en su punto y pastas dulces. La travesía nos resulta
al principio bastante fácil, ya que no existen fuertes desniveles y
caminamos continuamente por carriles. Pensamos que muchos más amigos del
Torcal pueden participar en una travesía de estas características. Jesús
se acuerda de sus chicas, convencido de que la hubiesen superado y
disfrutado. Nos encontramos tan fuertes que ya vamos planificando la
siguiente en Los Alcornocales.
Como es
habitual después del almuerzo más de uno sufrimos un bajón físico y
mental y llega la fase más difícil de superar.
Llega un
tramo por un riachuelo seco con mucha piedra suelta que nos machaca las
plantas de los pies como si fuesen mantequilla. Nadie se libra de las
ampollas.
A la
hora de la merienda hemos tocado fondo: en el horizonte podemos ver
Córdoba, sabiendo que nos quedan varias horas por delante. A Alfonso no
le hablemos de los Alcornocales, ni le importan las ampollas en los
pies, ya que no siente nada de rodilla para abajo. Pero un pequeño
detalle le hace recuperar fuerzas. Lleva tiempo con ganas de comerse una
naranja. Con ayuda de su navaja se la prepara y la saborea en presencia
de sus compañeros.
Ni el
Red Bull puede dar tantas fuerzas como las que siente Alfonso a partir
de ese momento. El camino se le hace más fácil y consigue levantar
vuelo, pasando en cabeza por línea de meta con toda la representación de
Amigos del Torcal, superando con bravura su primera travesía y dejando
atrás 46 kilómetros. Seguro que no será la última.
Tras los
pertinentes estiramientos y recibir nuestros correspondientes diplomas,
felicitamos a la organización por el buen funcionamiento y emprendemos
el viaje de vuelta con ánimos de poder ver el partido Barça-Madrid. No
sabemos si escucharemos el pitido final.
|