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SUBIDA AL TREVENQUE POR EL CANAL DE LA ESPARTERA
En el día de hoy nuestro grupo se va a dirigir a Sierra Nevada, donde pretendemos alcanzar la cumbre del Trevenque, uno de los picos más emblemáticos de la media montaña. Sobre las nueve de la mañana ya estábamos en el mirador de la Espartera, donde dejamos los coches. El cielo está completamente despejado y ante nosotros tenemos un espléndido paisaje: los Alayos al frente, a nuestra derecha el cerro de las Pipas y el de la Pescá. Pero por encima de todo nos llama la atención el Trevenque, una pirámide aparentemente inaccesible. Iniciamos nuestro recorrido, en ligero descenso, por el barranco del río Dilar, al que poco a poco nos vamos acercando. Pasamos por un bosque de pinos entre los que se cuelan los rayos de sol. Los pájaros cantan alegres y llega hasta nosotros el rumor del río. En la toma del canal paramos para desayunar. Continuamos hasta el refugio de Rosales. Aquí hacemos un alto para poner crema a Dani que se ha lesionado. Seguimos por el carril hasta llegar al arroyo Aguas Tranquilas que remontamos. Nos despistamos y en lugar de seguir la senda subimos por un río de arena, algunas a gatas, pero al fin alcanzamos el collado Martín. Ya tenemos el pico al alcance de la mano.
Dani no está en condiciones y con su padre bajan para volver por la Cortijuela. Los demás subimos hasta la cumbre. El esfuerzo tiene su recompensa, una vista espléndida: desde el cerro del Caballo hasta el Veleta cubiertos de nieve que brilla con el sol. Por el lado opuesto una panorámica de la vega granadina.
Esperamos a que todos lleguen para hacernos la foto y ahora viene lo peor para mi, la bajada. Descendemos por la cuerda. A medida que marchamos tenemos perspectivas a nuestra izquierda del barrando de Dilar y a la derecha del de Huenes. Aunque yo, concentrada en bajar, apenas miro más que al suelo y mis pies hasta que al fin llegamos abajo. Es la hora del merecido bocata. Juan saca un barril de 5 litros de vino que nos regalaron la gente del club “Llega como puedas” de Córdoba. ¡No se cómo ha podido cargar todo el tiempo con él! Hay que aligerarlo de peso y todos lo probamos. Reanimados con el vino y la comida, continuamos por el camino que nos conduce de vuelta a los coches donde nos esperaban Juan José y Dani, ya recuperado. En la venta de la fuente del Hervidero tomamos café y nos despedimos hasta la próxima. Creo que hoy todos hemos disfrutado un montón.
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