Después de las fiestas navideñas volvemos a reencontrarnos.

            Nuestro objetivo es el pico de La Capilla en la sierra de Abdalajís.

            Hoy es nuestro tercer y definitivo intento. En las dos ocasiones anteriores, la niebla nos hizo desistir. Pero hoy, por fin, romperemos el maleficio.

            El día ha amanecido despejado y con una temperatura más calurosa de lo habitual para la época del año.

            Tras los saludos, nos dirigimos en nuestros coches hacia el Valle de Abdalajís.

            Las primeras luces del día, colorean los campos y en el horizonte se recortan los perfiles de las sierras bajo un cielo rosado.

            En el pueblo dejamos un coche para la vuelta y tomamos el desvío hacia Gobantes.

            Las ruinas de un cortijo, nos indican el carril que hemos de coger para llegar a nuestro destino.

            Recorridos unos 3 Km. dejamos los coches e iniciamos la marcha.

            El carril sube por un sabinar muy bonito. Y después de superar una fuerte pendiente llegamos al puerto de Pizarro.

            Julio propone subir antes a la Huma. La mayoría, decide seguirlo. Otros preferimos seguir el itinerario previsto.

            Así, que aquí nos dividimos.

            Ellos suben, según me cuentan después, por una ladera muy empinada, cuajada de aulagas y conociendo a Julio, seguro que a toda pastilla.

            Nosotros seguimos el camino. Pasamos, entre ladridos de perros por el cortijo Campano.

            A nuestra derecha tenemos las laderas de la Huma, macizos calizos que simulan un pequeño Torcal.

            Llaneando, llegamos al cortijo de la Rejanada. Aquí paramos casi una hora, pues nos llama Julio para informarnos que dos de los que van con él se van a volver con  nosotros. Al final lo piensan  mejor y siguen con ellos.

            Así podemos contemplar el magnífico paisaje que tenemos ante nosotros. Una sucesión de montes grises que surgen entre la niebla con contornos difuminados. Detrás un mar de nubes en el que se refleja el sol.

            Continuamos, ahora por un sendero entre aulagas que nos conduce a la base de los últimos farallones del pico. Desaparece la vegetación. La piedra caliza se adueña del paisaje.

 Subimos por un camino de cabras, hasta que al fin, vemos una pirámide de piedras que nos indica que hemos alcanzado la cumbre.

Al poco de llegar nosotros llegan algunos de los que han subido a la Huma, desde luego les ha cundido.

Nos resguardamos un poco del viento frió que sopla aquí y admiramos el paisaje.

Podemos contemplar el mar, las sierras de Mijas, La Maroma, Sierra Nevada, el Torcal, Archidona, las sierras de Mollina y Humilladero, la Laguna de Fuente de piedra,...

Tras la foto de rigor, bajamos rápidamente para entrar en calor.

Ya, todos reunidos, paramos para comer y descansar.

La vuelta la haremos por un sendero que discurre  por una cañada. Es empinado pero se baja bien.

Algunos prefieren seguir el carril. Entre ellos Jorge, que se ha lesionado. Al parecer le ha dado una patada a una piedra y se ha hecho daño en  un dedo. Espero que no sea nada.

Al final del carril aparece el pueblo. Objetivo más que cumplido.

Aprovechando que estamos de rebajas, hoy hemos tenido dos por uno.

Algunos hacen estiramientos, otros recibimos piropos y hasta un sonoro beso de un lugareño, entrado en años, que no se cree que vengamos de la sierra.

En fin, nos tomamos un café mientras llegan los conductores de los coches y nos despedimos hasta la próxima.

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