|
5 de diciembre de 2005
Hoy
hemos quedado temprano, a las 7 de la mañana, pues nuestro destino está
casi a dos horas en coche. Salimos de noche y en el camino una luz
lechosa iluminó la mañana de asfalto mojado y un cielo gris que nos
acompañaría prácticamente todo el día.
Cerca de
las 9 apareció Hornachuelos entre la bruma. Como el centro de visitantes
donde tenemos que recoger los permisos, no abre hasta las 10,
aprovechamos y tomamos un suculento desayuno.
Con el
estómago lleno y los permisos en nuestras manos, iniciamos el recorrido.
Vamos a unir en uno circular, dos de los senderos lineales señalizados,
el del Águila de 12 Km. Y el del río Guadalora de 7 Km.
La
temperatura es algo elevada y el alto grado de humedad, da más
sensación de calor. Hoy no vamos a necesitar abrigos.
El
camino nos lleva primero subiendo y luego por un llano, hasta un quejigo
enorme con el tronco cubierto de musgo, que nos parecía el fondo
perfecto para una foto de grupo.
Subiendo
y bajando entre encinas y alcornoques, algunos con los troncos rojos
después de la saca del corcho, llegamos hasta el río. A su lado discurre
el sendero entre árboles vestidos de otoño y arbustos como el lentisco
adornado con sus frutillos rojos. También hemos visto algunos madroños
en flor y con sus llamativos frutos amarillos y rojos. Un sin fin de
plantas minúsculas tapizan el suelo de verde. |