* Datos técnicos.-

Distancia aproximada: 18 kilómetros.

Duración: 7 horas.

Altitud de salida: 2.000 metros

Altitud mínima: 2.000 metros

Altitud máxima: 2.500 metros

 

* Mapa.-

 

* Descripción de la jornada.-

2 de Octubre de 2005. LAVADEROS DE LA REINA

En esta ocasión vamos a madrugar más. A las seis de la mañana ya estábamos en la plaza de toros. Un grupo de amigos, diecinueve, dispuestos a caminar por las alturas de Sierra Nevada.

Llegamos a Güejar-Sierra todavía de noche. En el  carril a la salida del pueblo, empezaba a clarear.

El camino es estrecho y de piso muy malo. Tiene muchas bifurcaciones por lo que en una ocasión nos equivocamos, pero rectificamos rápidamente.

Ya en lo alto, junto a los corrales paramos un momento para contemplar el espectáculo que nos ofrecía el perfil de la sierra, frente a nosotros, El Veleta, el Mulhacén, la Alcazaba…iluminados por el sol de la mañana.

Seguimos hasta la cadena. Aquí hay que dejar los coches.

            Cogemos las mochilas y sacamos los termos con el café y las vituallas para desayunar. Nos espera una buena caminata y tenemos que ir con energías.

Poco antes de las diez estamos en marcha.

            El carril discurre por la ladera del monte, tapizado por piornos  y enebros, pegados al suelo. Los agracejos, desafiantes, sobresalen entre ellos.

            Cada uno a su ritmo, llegamos a lo alto de la loma con vistas a Vadillo. Poco más adelante tenemos el refugio de Peña Partida.Hacemos un alto, para contemplar el paisaje y sacar el chocolate y los frutos secos. 

Juan saca el silbato y nos pone de nuevo en marcha.

 

            Por el sendero que sale a espaldas del refugio, cogemos altura por la loma del Maitena. Enfrente se alza el pico del Cuervo y Tajos Negros. Bajo estos están los Lavaderos de la Reina, donde nace el río Maitena.

 

Siguiendo el estrecho sendero, entre piornos amarillentos, damos vistas a la hoya, que tendría que estar cubierta de borreguiles verdes, atravesada de numerosos regueros y salpicada de florecillas, pero con la sequía que padecemos está completamente amarilla y casi seca.

Bajamos hasta las chorreras. El agua se precipita por rocas negras adornadas por algunos helechos. Desde aquí el río baja de forma sinuosa por la ladera, mientras la acequia, casi recta, toma el camino más llano.

Volvemos a parar. Los fotógrafos sacan sus cámaras para  guardar recuerdo gráfico del momento y el lugar.

 

Caminamos por un prado verde y mullido. Sobre la suave loma, se alzan grandes rocas pintadas de verde por los líquenes Al fondo, entre la bruma,  se adivina la vega placidamente tendida.

Seguimos por la acequia que coge el camino más llano y pronto se pierde dentro de un tubo.

Son ya las dos de la tarde, hora del bocata. Sacamos las botas de vino y la comida y damos buena cuenta de todo.

Ya hemos dejado el refugio atrás. Vamos por el carril que ahora baja. Algunas nubes surcan el cielo y  sus sombras dejan manchas oscuras sobre la ladera que tenemos enfrente, surcada por las heridas que dejan el agua cuando corre por ella. Los toros, indiferentes nos  ven pasar. Corre un viento suave que nos refresca.

 

A nuestra izquierda, vuelven  a aparecer  las cumbres de la sierra.

Ya estamos de nuevo en los coches. Son cerca de las cuatro de la tarde, una hora muy buena para volver. 

Paramos en Güejar-Sierra a tomar café y nos despedimos hasta la próxima.

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