Datos técnicos

Recorrido: 14 kilómetros

Desnivel: 1.100 metros aprox.

Duración: 8 horas aprox.

 

             Después de haber aplazado esta excursión por mal tiempo, hoy, por fin, la vamos a hacer, a pesar de que las predicciones no son demasiado favorables.

            A las siete de la mañana, unos cuantos valientes, diecisiete, estábamos dispuestos para conquistar “el Cielo”.

            Y ciertamente el cielo hay que ganárselo, pues hemos de superar más de mil metros de desnivel.

            Poco después de las ocho estábamos en Nerja. Aunque había algunas nubes y soplaba viento, la mañana se presentaba estupenda para iniciar el camino.

            Empezamos la marcha por un carril entre pinos y siempre en ascenso. Unos palos con flechas nos invitaban a abandonar el carril para acortarlo siguiendo por un sendero.

            Pronto llegamos a una zona más llana donde está el cortijo de “La Civila”. Este nos pareció un buen sitio para desayunar. Hay algunos almendros en flor y al fondo se ve el mar.

            Continuamos la marcha, cada vez más cuesta arriba. Caminamos entre romero, tomillo, esparto, jara, enebro... También hay boj, que según nuestro amigo José Manuel, es una planta protegida.

            El sendero va serpenteando, dando vistas al mar en algunas de sus curvas.

            El viento sopla fuerte y hace frío.

            Continuamos el ascenso. A unos mil metros de desnivel el paisaje se vuelve espectacular y podemos contemplar magníficas vistas de la costa.

            Bajo nosotros, suaves colinas verdes, Nerja placidamente tendida al sol y el mar, una inmensa llanura azul. Sobre el horizonte algunas nubes de algodón parecen barquitos uno detrás de otro, en formación.

            Continuamos subiendo. Un par de cabras corren a esconderse de nuestras miradas.

            Ahora apenas hay vegetación y la pendiente es cada vez más fuerte.

            Soplan algunas rachas de viento que parece que te van a tirar. El suelo está helado y empiezan a caer algunos copos minúsculos de nieve.

            Por fin, llegamos a la cumbre.

            Sopla un viento helado, estamos muertos de frío. No podemos detenernos para contemplar el paisaje, seguro que magnífico. Nos hacemos la foto de rigor y enseguida empezamos el descenso.

            Después de un pequeño despiste encontramos el camino por el que subimos y en cuanto bajamos un poco, la temperatura se templa algo.

            Siguen cayendo copitos que solo vemos en nuestra ropa un momento, antes de que el aire se los lleve volando.

            Volvemos al cortijo de “La Civila” para comer y a las cuatro estábamos tomando café en un bar.

            Ha sido una excursión muy bonita. Lástima que el viento no nos ha dejado disfrutar del “Cielo”.

            Tendremos que seguir intentándolo.

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