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2 de Diciembre de 2007 VEREDA DE LA ESTRELLA Hoy solo somos diez amigos los que nos encontramos a las siete de la mañana en la plaza de toros. En nuestros vehículos nos dirigimos hacía Güéjar Sierra. Las primeras luces devuelven al paisaje las formas y los colores e iluminan una mañana fría de cielo azul. A las nueve llegamos al Barranco de San Juan donde se nos unen Reinaldo y Mari Carmen con su hijo Javier y un amigo. Bien abrigados iniciamos la marcha. El sendero sube y nos hace entrar en calor. Casi sin darnos cuenta llegamos al “Abuelo” un castaño centenario de tronco retorcido. Poco más adelante nos encontramos un cruce de caminos. Aquí abandonamos la Vereda de la Estrella y bajamos hasta el río Genil que cruzamos por el puente del Burro. Ahora nos queda la parte más dura de la ruta, la Cuesta de los Presidiarios, donde tenemos que superar casi todo el desnivel de la excursión. Según cuenta la leyenda por aquí eran conducidos los presos condenados a galeras desde Granada a Almería. Nosotros no somos presos ni llevamos grilletes, así que vamos despacio disfrutando del paisaje bajo los pinos, hasta llegar a lo alto, donde paramos un poco para descansar y reponer energías. Con nuevos ánimos retomamos el camino que al poco nos ofrece unas vistas espectaculares de la sierra. El invierno ha rozado las cumbres y las ha cubierto con su blanco manto de nieve. Podemos ver la Alcazaba, el Mulhacén y el Veleta recortados sobre el azul del cielo. Continuamos por el sendero que nos lleva hasta el refugio de la Cucaracha y poco más adelante, llaneando bajo un precioso encinar, hasta el Barranco del Aceral. Desde aquí podemos ver dibujado en la otra vertiente, mucho más abajo, el sendero que luego nos conducirá de vuelta. Cruzamos el cauce seco de un torrente cubierto de enormes rocas hasta dar con la senda que nos sube la loma para luego bajar bruscamente hasta el río Real. Este es un buen lugar para descansar y comer los bocatas, pero antes, algunos se acercan hasta una cascada que hay poco más arriba, donde el espectáculo está en las caprichosas formas de hielo que hay en el río. Volvemos a enlazar con la Vereda de la Estrella y en una de sus curvas nos encontramos con el río Guarnón cuyas tumultuosas aguas cruzamos por un puente. Este nos parece el sitio ideal para la foto de grupo. El sendero sube hasta unas ruinas, son la mina de la Estrella sobre la que se recorta el Veleta, continúa hasta las de la Probadora y transita por frondosos bosques de robles, arces, quejigos, castaños, cornicabras, cada uno con distintos tonos, amarillo, ocre o rojizo que contrastan con el amarillo de las hierbas secas que todavía cubren el suelo. Abajo el río, enmarcado por la arboleda amarilla, nos acompaña en nuestro caminar con su murmullo. Si miramos atrás podemos ver como telón de fondo la Alcazaba acaparando los últimos rayos de sol. Volvemos a pasar por el “Abuelo”. Ya nos queda poco para llegar al final del camino y al bar donde nos esperan unos cafés calientes con una “Mari Toñi”. Nos despedimos. Cada cual en su coche se dispone a regresar a casa mientras la noche engulle el paisaje y pensamos que esta excursión es de las que hay que volver a repetir.
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