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Aunque
este domingo no teníamos nada programado, no hemos podido resistir sin
ir al campo, y un grupo algo reducido, doce, quedamos para hacer la
Vereda de la Estrella.
A las 8
de la mañana salimos en dirección a Granada. Estaba nublado y las
previsiones eran de posibles lluvias.
A medida
que nos acercábamos a Güejar Sierra aparecen las laderas de los montes
nevados, y cuando apareció el pueblo, parecía una postal de navidad,
todo nevado.
Nos
dirigimos en coche hacía el Charcón, ya que ante el temor de que la
carretera estuviera helada, no nos atrevemos a avanzar más. En este
punto nos abrigamos bien y nos ponemos en marcha.
Un
sendero completamente blanco y con dos puentes colgantes, nos conduce
hasta el barranco de San Juan, donde en otras ocasiones hemos iniciado
este recorrido. No hacía demasiado frío y el cielo estaba despejado. La
ladera por la que discurre el camino estaba cubierta por completo de
nieve y nos mostraba un paisaje invernal, en contraste con la de
enfrente en la que el sol apenas había dejado algunas manchas blancas,
Nos acompaña el rumor del Genil. El otoño no quiere pasar desapercibido
y en algunos tramos del sendero las hojas caídas ponen sus tonos ocres y
amarillos sobre el blanco. Sobre la nieve blanda podemos caminar bien,
vamos despacio admirando la sorpresa que teníamos hoy reservada. Además,
los fotógrafos sacan sus cámaras a cada paso, sobre todo cuando aparecen
las cumbres del Mulhacén y la Alcazaba cubiertas de blanco sobre el azul
intenso del cielo.
Alrededor de las 2, llegamos al puente sobre el río Guarnón, que poco
más adelante, cuando se le una el Real, será el Genil. Aquí decidimos
volver por el mismo camino.
Durante
la vuelta tuvimos algunos incidentes. Ana, Juan y yo, corrimos de una
vaca que no quería apartarse del camino. Tuvimos que hacerlo nosotros.
Y más de uno dio algún que otro resbalón, pues la nieve estaba ya muy
dura. Hubo hasta quien prefirió poner el culo en el suelo para
deslizarse sobre el hielo, antes que caer.
Al final
todos llegamos enteros a los coches después de haber pasado un día
genial. |