Vereda de la Estrella (27 de noviembre de 2.005)

Aunque este domingo no teníamos nada programado, no hemos podido resistir sin ir al campo, y un grupo algo reducido, doce, quedamos para hacer la Vereda de la Estrella.

A las 8 de la mañana salimos en dirección a Granada. Estaba nublado y las previsiones eran de posibles lluvias.

A medida que nos acercábamos a Güejar Sierra aparecen las laderas de los montes nevados, y cuando apareció el pueblo, parecía una postal de navidad, todo nevado.

Nos dirigimos en coche hacía el Charcón, ya que  ante el temor de que la carretera estuviera helada, no nos atrevemos a avanzar más. En este punto nos abrigamos bien y nos ponemos en marcha.

Un sendero completamente blanco y con dos puentes colgantes, nos conduce hasta el barranco de San Juan, donde en otras ocasiones hemos iniciado este recorrido. No hacía demasiado frío y el cielo estaba despejado. La ladera por la que discurre el camino estaba cubierta por completo de nieve y nos mostraba un paisaje invernal, en contraste con la de enfrente en la que el sol apenas había dejado algunas manchas blancas, Nos acompaña el rumor del Genil. El otoño no quiere pasar desapercibido y en algunos tramos del sendero las hojas caídas ponen sus tonos ocres y amarillos sobre el blanco. Sobre la nieve blanda podemos caminar bien, vamos despacio admirando la sorpresa que teníamos hoy reservada. Además, los fotógrafos sacan sus cámaras a cada paso, sobre todo cuando aparecen las cumbres del Mulhacén y la Alcazaba cubiertas de blanco sobre el azul intenso del cielo.

Alrededor de las 2, llegamos al puente sobre el río Guarnón, que poco más adelante, cuando se le una el Real, será el Genil. Aquí decidimos volver por el mismo camino.

Durante la vuelta tuvimos algunos incidentes. Ana, Juan y yo,  corrimos de una vaca que no quería apartarse del camino. Tuvimos que hacerlo nosotros. Y  más de uno dio algún que otro resbalón, pues la nieve estaba ya muy dura. Hubo hasta quien prefirió poner el culo en el suelo para deslizarse sobre el hielo, antes que caer.

Al final todos llegamos enteros a los coches después de haber pasado un día genial.

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